Una de las cosas más difíciles en este mundo es crear equipos ganadores, libres de egoísmo y pensamientos individualistas. Puede verse una tarea fácil, elegir a 2 o 3 personas cercanas y listo, tienes un equipo. Pero qué va, es una tarea que lleva mucho tiempo y muchos cambios para la construcción de un equipo eficaz, hay que enamorarse del objetivo en común, apoyar y pelear juntos en la misma dirección.

Son muy pocos los que logran adaptarse a ese cambio, son muy pocos los que son dignos de ganar junto a ese equipo, algunos tendrán que permanecer en la banca de suplentes y otros lamentablemente tendrán que irse a jugar en otros equipos que se adapten más a su forma de ver la vida, o a su forma de juego.

Es fácil darse cuenta de las ganas que tiene una persona de ganar, es fácil notar el fuego que encienden sus impulsos, solo tienes que observar atentamente sus actitudes, sus costumbres y las palabras que surgen solas de su boca a la hora de cualquier conversación.

 

Es suficiente esto para darte cuenta de sus intenciones, de su forma de actuar y de sus posibles respuestas ante cualquier dificultad que pueda aparecer en el camino hacia las victorias.

«Recuerda que de la conducta de cada uno depende el destino de todos»

Conocer muy bien a las personas que forman parte de tu equipo es muy importante, saber qué son capaces de hacer, entender su proceder, el trato que te dan a ti y las acciones que puedan llegar a realizar en circunstancias pocos favorables. Esto es clave para el avance constante, es determinante a la hora de salir vivos de las grandes batallas.

 

Hay personas que en momentos difíciles donde hay debilidades, en vez de apoyar intentan huir queriendo dejar todo a medias sin terminar, se puede ver la carencia de aguante y constancia, se notan las conductas facilistas y el poco interés en lograr avances significativos, se les ve destruir el tiempo y matar los días sin progreso alguno, se les ve asesinar las horas liquidando minuto a minuto posibles segundos de gloria, conocimientos y grandezas

 

A las personas se les olvida el propósito. Se les olvida la razón, cambian de rumbo siguiendo pensamientos y consejos de infelices que no tienen destino. Se les olvida el verdadero camino y se pierden en bosques sin luz plantados por ellos mismos.

 

Todas las mañanas visualiza tus objetivos, traza metas, colócate tareas que terminar. Crea un horario para ti, crea un espacio donde puedes pensar libre de conexiones innecesarias. Aléjate por unos minutos de ese mundo virtual que consume mentes, permítete una pausa para pensar en ti y para ver por donde estas caminando.

 

Abre tú mente, déjala que vuele libre sin restricciones, déjala que aterrice cuando quiera, déjala que vea más allá de lo que aun no está imaginado, déjale crear caminos, déjala libre de rutinas aplastantes que la queman, déjala volar de vez en cuando, déjala respirar…

 

Crea horarios, cambia las rutinas y déjala siempre volar…

 

La basura no solo se lleva y se lanza en contenedores, también se lleva en la mente. No se puede buscar un bien común cuando el egoísmo es protagonista en mentes podridas.

Equipos fuertes que estan dispuestas al crecimiento y avance constantes sn aquellos que realmente logran dejar una marca.